que juntos hemos andado,
con un doloroso aviso
de oficial comunicado,
mi pie izquierdo ha decidido
que “hasta aquí hemos llegado”.
Y aunque su hermano gemelo
tiene su misma edad y los pasos
siempre han ido en paralelo
-mismo modelo de zapato,
misma dureza de suelo-
mi pie izquierdo se ha retirado
de la carrera el primero.
No es que caminar me impida
este dolor sordo y quedo
que me aqueja cada día,
pero sé que ya no puedo
alcanzar según que cimas.
Por edad ya tengo vetos
que mis deseos limitan
y consecuente con ello,
acondiciono mi vida.
No sé si me duele más
el extremo de mi pierna
o que no me duela ya
la renuncia que conlleva.

2 comentarios:
parece una poesía divertida, pero sé que encierra mucho dolor, no sé si te duele más el físico o el psíquico...
bueno, en realidad sí que lo se...
un beso para el alma y otro para el pie
Los dolores fisicos, limitan las actividades cotidianas y de recreo, pero ( y aunque aconsejar siempre es facil ) no deben limitar las ganas de vivir y de hacer cosas. Amigo mio, aunque sea en muletas, sigue subiendo a las cimas, la recompensa que se recibe alli arriba es insubstituible.
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