
En ese viejo cine,
un día por semana,
en hora golfa,
reponen Casablanca.
.
Cinéfilos de culto,
los nostálgicos
fans de Bergman y Bogart,
o eternos románticos
ocupan las butacas.
.
Y en blanco y negro,
en la cinta rayada
de tantos pases,
Sam volverá a tocarla.
.
El tiempo pasará...
.
Habrá nuevas historias,
más siempre quedará
-nos quedará París-
grabado en la memoria
el club de Rick
y la neblina
de Casablanca.
2 comentarios:
Ya era hora....
de verdad... ya era hora de tener algo nuevo tuyo...
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