que juntos hemos andado,
con un doloroso aviso
de oficial comunicado,
mi pie izquierdo ha decidido
que “hasta aquí hemos llegado”.
Y aunque su hermano gemelo
tiene su misma edad y los pasos
siempre han ido en paralelo
-mismo modelo de zapato,
misma dureza de suelo-
mi pie izquierdo se ha retirado
de la carrera el primero.
No es que caminar me impida
este dolor sordo y quedo
que me aqueja cada día,
pero sé que ya no puedo
alcanzar según que cimas.
Por edad ya tengo vetos
que mis deseos limitan
y consecuente con ello,
acondiciono mi vida.
No sé si me duele más
el extremo de mi pierna
o que no me duela ya
la renuncia que conlleva.
