
Por muy bien que nos situemos
siempre hay una vertiente norte
en cuya penumbra se esconden
mentiras, vergüenza y secretos.
Aunque en afán de broncearnos
frecuentemente volteemos
de nuevo van, por propio peso,
a la cara norte posando.
Cierto que es la más atractiva,
la más oscura y peligrosa.
También victoria clamorosa
si alcanza la cumbre esa vía.
Pero, como en una moneda,
convivimos con cara y cruz.
A ratos sombra a ratos luz,
en pos siempre de alguna meta.
siempre hay una vertiente norte
en cuya penumbra se esconden
mentiras, vergüenza y secretos.
Aunque en afán de broncearnos
frecuentemente volteemos
de nuevo van, por propio peso,
a la cara norte posando.
Cierto que es la más atractiva,
la más oscura y peligrosa.
También victoria clamorosa
si alcanza la cumbre esa vía.
Pero, como en una moneda,
convivimos con cara y cruz.
A ratos sombra a ratos luz,
en pos siempre de alguna meta.
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