
Como duele el silencio de la casa
al faltar tus ladridos, tus pisadas,
tu saludo alegre cuando llegaba,
tu peso sobre mis pies en la cama.
Como duele el vacío de tu amistad,
de tu incondicional fidelidad.
Cuanto extrañan mis manos tu cabeza
buscando mis caricias y tu lengua
que, para darme las gracias, lamías.
Ahora están más secas que nunca y frías.
Tu última mirada, tu último aliento
fueron con tu hociquillo entre mis dedos
y aún los llevo clavados en el pecho.
Quiere mi corazón y mi cerebro
que, desde tu rinconcito del cielo,
puedas continuar vigilándonos
y esa altura te oculte nuestro llanto.
al faltar tus ladridos, tus pisadas,
tu saludo alegre cuando llegaba,
tu peso sobre mis pies en la cama.
Como duele el vacío de tu amistad,
de tu incondicional fidelidad.
Cuanto extrañan mis manos tu cabeza
buscando mis caricias y tu lengua
que, para darme las gracias, lamías.
Ahora están más secas que nunca y frías.
Tu última mirada, tu último aliento
fueron con tu hociquillo entre mis dedos
y aún los llevo clavados en el pecho.
Quiere mi corazón y mi cerebro
que, desde tu rinconcito del cielo,
puedas continuar vigilándonos
y esa altura te oculte nuestro llanto.
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